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SUEÑOS QUE SE FUERON


¡SUEÑOS QUE FUERON SOLO SUEÑOS, SUEÑOS QUE SE FUERON Y SUEÑO YA NO REGRESARÁN!
 Sueños que se van y sueños que vienen; pero cuando no sabemos qué pasará cuando logremos despertarnos de esos profundos sueños. Quizás nuestros relojes marcarán la hora cero, cuando cada buen fruto será una propiedad. Quizás me equivoco, pero sueños fallan en un 98%, un 0.5% suele acertar y el otro 1% es una aproximación. Aunque muchos confiesan haber visto visiones con sus ojos abiertos, el resto 98% solo confunden a la verdad con la arrogancia y la prepotencia. Sueños que fueron y sueño que no serán jamás; pero comoquiera fueron sueños que ilusionaron a los soñadores y lo mantuvo preso en sus ignorancias durante muchos años. Malditos sueños que me engañaron, me vendieron sueños y paguen con lealtad, pero no supieron valorar la lealtad y prefirieron seguir soñando... Sueños sin colores, sueños desabridos, sueños graciosos y sueños... Todos fueron sueños que no dejaron nada de recuerdo. Sueños que pasaron como el humo en la orilla del mar; sueños que se desaparecieron como un grano de sal en el interior de una cisterna de cien de altura y veinte metro al cuadro de anchura. No está de más soñar, soñar y soñar; aunque tus sueños sean pesadillas; sigue soñando. Solo te aconsejo que cuando te despiertas, mira bien el reloj para no confundir la hora del desayuno con la hora de la cena que aunque sean horas todas; el sol no estará del mismo lado. SUEÑOS QUE SE VAN Y SUEÑOS QUE VIENEN Me dijo mi tía que nadie es dueño de nadie ni nunca lo será. Me cuenta mi abuela que un día con toda la confianza del mundo; ella entró a cocinar en la cocina, y como ella confiaba que tenía todo el control y dominio sobre todo por las experiencias: ella se descuidó de lo esencial. Es pues donde la realidad salió a relucir, entonces el fuego se adueñó se vestido y la dejó soñando en la cocina. Sueños que destruyen futuros y orgullos que solo son de servilletas que no resiste una gota de agua. Blanca por cierto, envueltas en funditas protectoras; ellas gritan y vuelan hasta las nubes, cantando y diciendo que tienen a los querubines de rodillas y que en el cielo, los ángeles les rinden homenajes en todas las horas. ¡Qué triste escucharte llorar! ¡Qué pena escucharte sufrir luego de perder tu brillo de juventud! Ya la suerte no existe, ni quejar vale la pena; ya el orgullo es solo lamentos, ya que no supiste el valor de tu juventud ni aprovechaste las grandes oportunidades. Las calles fueron dulces, y las parrandas no te dejaron para lo tuyo. Hoy que lo perdiste todo: Entonces, el reloj sueña la hora de la cena y está aún en la cama soñando con el desayuno. ¡SUEÑOS QUE FUERON SOLO SUEÑOS, SUEÑOS QUE SE FUERON Y SUEÑO YA NO REGRESARÁN!
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