LA MALA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN DOMINICANA

LA MALA CALIDAD DE EDUCACIÓN DOMINICANA: FRUTO DE LA MISERIA 
Ya era tiempo que admitieran la incapacidad de nuestros formadores; pero hace falta que traigan a estudiantes de educación de fuera también, porque el problema no es solo de los formadores; sino que muchos aspirantes a maestros (estudiantes de educación) no eligen la profesión por vocación; sino para hacerse de un empleo seguro.
Lo que hay que hacer es seleccionar a los futuros profesionales desde las aulas de la secundaria y pagar sus estudios y brindarle soporte desde sus necesidades humanas y económicas. 
     Presiento un nuevo fracaso en esta ocasión; ya que: repito; el problema no es por capacidad profesional; sino de tiempo, responsabilidad, honestidad y dignidad.
En vez de analizar los resultados aplicando el tecnicismo; vale evaluarlo de manera directa, desde las necesidades de cada profesional de la educación. Es donde se adentrarán y entenderán a fondo los problemas de la baja calidad de la educación dominicana. No es desde las ventanillas, ni muchos menos desde la página web o la pantalla de una computadora, pero mucho aplicando la popular y ridícula técnica de las "pruebas nacionales" que es una total ridiculez que acaba siendo lo mismo que un pruebín mensual, donde los mismos maestros y directores le dictan las respuestas a los estudiantes.
      
    Yo sugiero que se vayan evaluando el desempeño y desarrollo académico de cada estudiante desde la secundaria y firmar un compromiso con los estudiantes perfilados con capacidad para docentes, garantizándoles la manutención y los gastos de sus estudios desde y hasta la universidad, y además garantizándoles que no serán sustituidos por amiguitos /as de los directores de los centros educativos. 
     Un pacto para mejorar la calidad de la educación dominicana es un compromiso con los profesionales de que su tiempo y su inversión en sus estudios no serás cosas burlas ni mucho menos serán tratados como servilletas o papel de baño ya usados sus documentos depositados en la oficinas encargadas de reclutar a los docentes. 
Yo he sufrido y he pagado con lágrimas y mucho dolor por querer cooperar con la mejora de la educación dominicana. Han atentado contra mi vida, despidos injustificados, calumnias, trampas con adolescentes y menores de edad para descalificarme y eliminarme en el área de la educación; pero, nunca han logrado sus objetivos, ya que no entré por la puerta de atrás; sino por vocación de servicio y amor a la sabiduría y la formación de líderes para un mañana distinto.
                                               Lic. Fermín Vargas