Carta para Premiar a Vincho Catillo

Texto de la segunda carta enviada por el maestro Odalís Pérez

Martes 22 de diciembre de 2015

Santo Domingo D. N.

 

Sr.

Bruno Rosario Candelier

Director Academia Dominicana de la Lengua

Con atención a los miembros directivos de la

Academia Dominicana de la Lengua

Muy distinguido señor:

Como ya le comuniqué en carta de fecha 21 de diciembre del año en curso, la İnstitución Pública Dominicana y el Estado-Gobierno dominicano han creado una sociedad violenta, corrupta y, como tal, fragmentaria y decadente, a tal punto que los males que hoy vive y sufre nuestra sociedad se deben a los malos ejemplos y las monstruosidades de la actual “tribu” política gobernante, responsable de la peor degeneración y los más destructivos ejemplos de representación político-social practicados en contra del sujeto público dominicano. Observe usted mismo los ejemplos de cada día.

La imagen de la sociedad dominicana actual es la más degradante de este siglo XXI que comienza, sobre todo por las acciones públicas de los protagonistas que dirigen la “cosa” política y estatal.

La desmesura “corruptora” que exhibe la cúpula mayor del Partido de gobierno y sus esferas de gobernabilidad reproducen cada día de su gestión los usos más ominosos y teratológicos que haya vivido el pueblo dominicano desde 1844 hasta el presente.  Esa cardinal de Estado es la que cunde en las instituciones dominicanas donde las maniobras de grupos de poder “asesinan” diariamente la democracia, la moral social y el código de las buenas enseñanzas que la familia dominicana transmite a sus miembros tradicionales. Resulta altamente sospechoso el hecho de que en medio de un clima electoral y políticamente conflictivo, nuestra Academia se embarque en otorgarle un premio a un político altamente controversial, pugnaz y que tiene tan alta tasa de rechazo social y a nivel personal, con un argumento tan “líquidamente” solapado, presentado por el tesorero-miembro de nuestra academia y aspirante, en las próximas elecciones, a un cargo de diputado por la FNP (Fuerza Nacional Progresista).

En efecto, los “ejemplos” son los responsables de “hablar” y actuar; los términos de comparación de un núcleo social son los responsables de la moral social cada día vapuleada, sometida, violada, dañada, golpeada y ensuciada por personalidades que, como la del doctor Marino Vinicio Castillo, han contribuido al estrangulamiento moral, a la intranquilidad de la sociedad dominicana y a sembrar los frutos por los cuales se le conoce, desde la palabrería engañosa, malsana y desestabilizadora de la moral social dominicana que practica y difunde en contra del estatuto democrático del sujeto sociocultural de nuestros días.

Ahora bien, que una corporación como la nuestra se preste a servirle a una farsa política bajo la falacia de que está premiando a “un Maestro del derecho dominicano” que se desenvuelve “correctamente” como hablante de la lengua española y de estrategias comunicativas de todos conocidas, no da derecho a que la institución “manipulada” y sólo con el acuerdo de algunos miembros, interesados políticamente, le otorgue un Premio de la Academia a un sujeto que no ha hecho carrera de académico, ni ha publicado tratados sobre rama alguna de las áreas del derecho, pero tampoco ha estudiado la relación entre lengua y derecho o derecho y escritura, nos parece un abuso, una tomadura de pelo y un estrangulamiento de la moral académica.

Bajo el pretexto de una supuesta “fecunda trayectoria en el ejercicio de la palabra (sic) con ejemplar exposición oral y escrita en enjundiosas disertaciones y edificadoras charlas durante medio siglo en las que evidencia (sic) el uso correcto del idioma con riqueza de lenguaje y hondura conceptual, esta Academia honra con el Premio De La Academia A Marino Vinicio Castillo

Permítame expresarle que esta premiación se produce el mismo día de la convocatoria a la reunión ordinaria o extraordinaria y a la Presentación del libro del licenciado Núñez Asencio titulado La dictadura del débil, y cuyo presentador es justamente el abogado y dirigente de la Fuerza Nacional Progresista, Marino Vinicio Castillo.  Ese acto de abuso de confianza y abuso institucional deja muy mal parada a la Academia Dominicana de la Lengua.

La propuesta de este adefesio hecha por el miembro y tesorero de nuestra Academia, Manuel Núñez Asencio, no podía ser otra, ya que como subalterno político del señor Marino Vinicio Castillo y aspirante a diputado por la FNP, responde a todo un trazado etnopolítico de tipo fascistoide y prototalitario, tal y como se puede leer en este libro que ofende a nuestra ilustre academia, no sólo porque el mismo (La dictadura del débil) está escrito por un “haitianópata” y un “negrópata” consumado, sino también por la sobrecarga y el sobrepeso de prejuicios raciales en contra de una comunidad humana y actual como lo es el vecino país Haití.

El odio patológico de ese “supuesto” humanista e intelectual que responde al nombre de Manuel Núñez Asencio transgrede los límites de la razón, promoviendo el discurso del odio y la intolerancia, odiando visceralmente todo lo que es Haití y lo haitiano. El odio de un miembro de nuestra Academia aliado a un político racista, racialista, provocador, calumniador, difamador y poseído de taras políticas y morales conocidas por los dominicanos de hoy, constituye un “expediente” de barbarie que no se debe “premiar”, toda vez que nuestra Corporación valora la verdad, no la mentira de la interpretación y del vivir dominicano de nuestros días.

Es por eso que disentimos y nos negamos  a “reconocer” semejante premiación a un hombre que ha dividido, disociado y dañado con sus acciones políticas la base de nuestro pueblo, de nuestra sociedad y de nuestra libertad de elección y pronunciamiento.

Atentamente,

Odalís G. Pérez

Miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua