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VENEZUELA Y LA DECENCIA


Por Matías Bosch
Puede ser que en 2003 eras muy pequeño/a y no lo recuerdes. También puede ser que algunos lo hayamos olvidado. Pero en esos días, hace 16 años, nadie sacó un carnet de seguidor o admirador de Saddam Hussein cuando, en muchas partes del mundo, en muchas capitales y ciudades pequeñas, los ciudadanos y ciudadanos repletamos plazas para decirle NO a la invasión en Irak. Por algo muy sencillo: sentido de la decencia y la legalidad. 

Porque nadie puede vivir tranquilo en una casa, en un barrio, en un país o en un planeta donde la mentira y la fuerza decidan el destino de la gente. Aquella vez, cuando el Secretario de Estado de Estados Unidos mostró al mundo fotos falsas de falsas armas de destrucción masiva, que hasta hoy nadie encuentra, y se llevó la votación al Consejo de Seguridad de la ONU, el gobierno de Chile, bajo Ricardo Lagos (que de enemigo de EEUU no tiene ni un mililitro en su sangre) votó en contra de la invasión, por una sencilla razón: si los países pequeños no preservan el derecho internacional, ¿entonces a quién le va a interesar hacerlo? Al final masacraron Irak, como siempre ha ocurrido, porque “el poder es para usarlo” ¿no?

Eso no terminó allí. Volvió a ocurrir con Libia y con Siria. Se armaron escenografías. Se pagaron actores. Se financiaron falsas milicias y falsas guerras civiles. Todo para imponer al margen del derecho internacional los bombardeos y el derrocamiento de gobiernos, sólo porque a un poder -que se cree mundial- no le gustan. Hoy, ese mismo poder es el que dice que no tenemos que ponernos de acuerdo en nada: ni en cambio climático, ni en comercio, ni en migraciones, en nada. Lo que es igual: acatar lo que ellos digan, guste o no guste, porque aquí manda el jefe. Eso es lo que está en juego para el mundo hoy, enero de 2019, más allá del problema local (y serio) de si en Venezuela hay desabastecimiento o no. 

Por eso creo que no hay que ser chavista, ni madurista, ni rojo-rojito, ni socialista del siglo XXI, para ser decente y repudiar que hoy impongan un presidente falso en Venezuela. ¿Con qué argumentos podrían hacerlo? 

En la OEA hicieron lo mismo que con Irak en 2003: decir que un gobierno no es legítimo sin mostrar ninguna prueba válida suficiente, ni ningún argumento jurídico que lo sostenga, para terminar declarando que toda medida es válida, la que sea. 

¿Se basan en la verdad? ¿Se basan en el derecho? El poder mundial que bombardeó y mató millones en Irak, Siria y Libia, declara por Twitter cuál es el presidente de Venezuela que ellos quieren y que “todas las opciones están en la mesa”, incluyendo la militar. Unos pequeños países corren a hacer el coro, lo que Lagos no hizo en 2003, con todo y ser profesor de Duke University. Piñera, Bolsonaro, Macri, incluso el nuevo “progresista” de Costa Rica…el mismo país ejemplo de democracia, la nación que no tiene ejército y lugar clave para las negociaciones de paz en América Latina. 

Hasta Haití y República Dominicana, países invadidos, masacrados y saqueados, víctimas de golpes de Estado y tiranías armadas por ese poder mundial, y que hasta hace solo meses apoyaban públicamente al gobierno legal de Venezuela y consumían su petróleo a precio solidario, se plegaron a la coreografía. ¿Tanto valían las ofertas que les hicieron llegar en inglés? ¿Cómo recogerán ahora toda la locura de echar por tierra la verdad, la decencia y la legalidad? ¿Las relaciones internacionales se pueden prostituir sin costo alguno? 

No hay ningún argumento válido para el plan en marcha, ni en la legalidad venezolana ni en la internacional. ¿Cómo Maduro va a ser presidente “ilegítimo”, si ganó en elecciones abiertas con participación efectiva de la oposición, y en cambio va a ser “presidente interino” y “legítimo” un desconocido diputado que un buen día se presenta en una tribuna, seleccionado por aclamación de aplausos y twitts en inglés? 

La Constitución venezolana sólo permite la sustitución del presidente cuando hay ausencia permanente, cuando hay una sentencia penal definitiva en su contra o cuando se hace un Referendo Revocatorio…figura jurídica que no existe en NINGUNO de los países tan democráticos que condenan la “ilegitimidad” venezolana. 

En Venezuela hoy no hay ausencia permanente del presidente, tampoco sentencia penal. Y la oposición venezolana ya ni siquiera se esfuerza en tratar de realizar un Referendo Revocatorio, y menos intentar ganarlo. Es que su guion fue declarado hace tiempo: no reconocieron a Maduro en 2013, menos lo van a reconocer ahora. Desde 2015 decidieron que la Asamblea Nacional tiene como objetivo público y razón de ser la destitución del presidente. 

Repito: usted puede ser madurista, chavista, o todo lo contrario, de derechas o de izquierdas. No le digo caprilista porque de Capriles ya nadie sabe nada. Ni siquiera de Leopoldo López (esa especie de “Mandela venezolano”) y su rubia esposa Lilian Tintori, pasados a la historia en esa notoria tendencia al canibalismo y la vaporización que posee la oposición de derechas venezolana. Usted puede considerar a Maduro lo peor de lo peor, porque no se parece a Chávez o por todo lo contrario. Pero eso no puede hacerle a uno perder la decencia, porque entonces ¿Qué nos queda? Que nos quede lo que nos hizo salir a calle en 2003, que si no los quitan también, lo habremos perdido todo.
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